Las poderosas voces en mi cabeza.

Las poderosas voces en mi cabeza.

Era una noche fresca de Otoño, a mediados de Noviembre, 2014.. Tres semanas habían pasado desde que me había hecho esa promesa, la misma promesa que me había hecho antes ya varias veces. Pero esta vez era diferente, o eso pensé.

cigarrosIba manejando a casa de regreso del trabajo. De pronto, de no sé donde, la voz de mi cabeza empezó a hablar: “¡Mmm, creo que un cigarrito se sentiría bien justo ahora!” Antes de darme cuenta de mis sentimientos o de las sensaciones en mi cuerpo, mi mente ya estaba a todo lo que da: “Tal vez me puedo parar en la tiendita más cercana y me compro un paquete, me fumo uno y regalo los demás”. “Un cigarrito no es nada, sólo uno y va a estar bien. Lo he hecho muy bien hasta ahora, seguro que esto no es una recaída”

De pronto escuché otra voz, más sabia y amable: “¡No! ¡No lo hagas! ¡No te rindas!… En ese momento empecé a sentir mi cuerpo. Noté mi temblor, mi respiración agitada, mi corazón acelerado. Empecé a sentir mi cuerpo hablarme. Decidí hacerme a un lado y estacionarme. Y lo hice.

Sólo cerré mis ojos y recordé la impermanencia: “Esto también pasará”, me dije a mi misma. “Nada dura para siempre, sólo espera.” Así que, ahí mismo, en el medio del ruido de los carros y de la gente que caminaba por la avenida principal empecé a calmarme enfocándome en cada inhalación y en cada exhalación. Uno a uno los vi ir y venir: Ansiedad, Miedo, Deseo, todos ellos bailando alrededor de mi incesante antojo. Y mientras permanecí con ellos, poco a poco se desvanecieron.

breeze in fieldDe pronto sentí la sonrisa que se formaba en mi cara. Mi respiración era pacífica. Mi corazón tranquilo. Mi cuerpo se sentía ligero. Nuevos amigos habían llegado: Calma y Alegría tomaban turnos en la escena. Incluso el Orgullo me saludó. “¡Ya no está! ¡Se ha ido!” escuché decir a mi sabia voz. Me sentí feliz y orgullosa, pero no el tipo de orgullo que se siente cuando consigues hacer algo. Era más como un sentimiento de reconocimiento y gratitud por haberme cuidado mejor.

Esta vez era diferente, había dicho. Anteriormente creía en la fuerza de voluntad y el control. Ahora sé que esos son sólo una ilusión. Esta vez supe que yo era vulnerable, pero me cuidé a mi misma con mis dos nuevos mejores amigos: la plena conciencia y la autocompasión.

cravings-1El antojo de cigarros no es diferente al antojo de comida o de otras sustancias o actividades que consumimos de forma que nos dañan y que entonces tratamos de evitar. El antojo es una energía que se vuelve muy palpable como una voz en nuestras cabezas. Sutil, poderosa y perseverante, esta energía fácilmente se puede transformar en acciones que nos dañan. Pero la Plena Conciencia nos puede ayudar a salir adelante. Recordando la impermanencia de las cosas podemos ser pacientes y usar nuestras habilidades de plena conciencia para ayudarnos cuando el antojo aparezca. Las cosas siempre cambian. La autocompasión es la energía de amor que nos puede sostener a través de los momentos difíciles. Somos sólo seres humanos tratando de hacer lo mejor que podemos. La plena conciencia y la autocompasión me han ayudado a sanar y a transformarme para sobrevivir las adversidades de la vida. Al final, sólo cuando estamos dispuestos a vivir la tormenta es que se llegamos al otro lado.

Dra. Claudia Vega, México

¿Alguna vez has sentido la energía del antojo sabotear tus planes de cuidarte mejor?
¿Qué tan frecuentemente un antojo de cierta comida termina en tu consumo de la misma?

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